21 de junio de 2008

Format muerte:

Hoy me ha tocado formatear mi ordenador.

Bueno, no es que "me haya tocado", sino que lo he decidido yo mismo. El motivo no era muy distinto al de otras veces: simplemente me estaba tocando las... narices. La gota que ha colmado el vaso ha sido que me dejase de reconocer el driver de la tarjeta de sonido incluso cuando se lo acababa de reinstalar. Vamos, como si cuando vas a una frutería y le pides al amable frutero unas ciruelas te suelta que no tienen mientras las estás viendo encima de una estantería. Blanco y en botella, querida computadora.

Así que ha vuelto a nacer. Tras volver a acondicionar Windows ha venido la parte entretenidísima de volver a instalar todos los programas. La única ventaja es que he podido seleccionar y eliminar definitivamente aquellos que ya no utilizo ni espero utilizar (véase Propeller Tool), por lo que espero que los problemas que puedan surgir tarden en aparecer. Y ahí es cuando ha venido la frase divertida del día... Llevando como llevaba toda la mañana y parte de la tarde sudando para que todo volviese a recuperar un aspecto normal, el instalador del Messenger (que, por cierto, es bastante pesado preguntándote mil veces a ver si quieres instalar las mismas cosas que le has dicho que no te interesan otras novecientas noventa y nueve) va y suelta lo siguiente:

"La instalación puede tardar varios minutos, pero puedes hacer otras cosas mientras esperas."

Muy bien. Realmente estaba parado mirando la pantalla y viendo como tardabas veinte horas en instalarme un mísero programa. Pero ahora que me has advertido tan galantemente de que vas a tirarte el resto del año, quizás vaya a leer un libro. Uno sencillo y llevadero, no sé... ¿"El Quijote"? El trabajador de Microsoft que decidió incluir ese mensaje debe de estar muy mal pagado.

Por suerte, ya queda poco por instalar...